Introducción: vida y milagros
Lo habitual al arrancar. Primero una prueba, para ver si todo funciona.
No sé si estaré a la altura. O, al menos, al día tecnológicamente hablando. Supongo que sí. Llevo más de 20 años escribiendo entradas en blogs, en diferentes plataformas. Que, lamentablemente, he ido abandonando. También los blogs han decaído, víctima de las nuevas formas en las redes sociales.
Que, personalmente, no me gustan nada.
Ni Facebook, ni Twiter (ahora X-Musk), ni Instagram. Tengo cuenta en ellos pero las uso poco tirando a nada. Lo mismo con YouTube. Y reniego de Tik-Tok, que me coge ya muy lejos en edad y en contenidos. Nunca he sabido hacer un video decente, ni de divulgación, ni personal ni de cosa alguna. No voy a ponerme ahora con las cancioncillas, los rótulos aparatosos, las transiciones absurdas y los contenidos disparatados. Tengamos paz. Hasta aquí he llegado, que no es poco.
Nos vamos viendo por aquí. Vuelvo a retomar los blogs, igual que ahora muchos retoman los vinilos -que, por suerte, yo nunca abandoné del todo-. Vuelva a nosotros, Señor, lo retro, lo viejuno. Estamos ya cansados de brincar al son que las tecnológicas quieren, que las editoriales marcan, que los jóvenes piensan que necesitan. Pues no. Aquí se viene a escribir, a leer, a comentar, a reflexionar. En una palabra, a vivir. Que son dos días y, para muchos, ya solo uno.
Sobre mí.
Lo que vean en el perfil acerca de mi persona está bien. También, si son curiosones, salgo en Google y en las IAs, que lo invaden todo. No se molesten con la Wikipedia, no soy relevante para ellos (un amigo astrofísico lo intentó porque, parece ser, podías ser interesante. Pero me borraron por poco relevante, y eso que fui mecenas muchos años. Le agradezco el gesto a mi amigo). El resumen es rápido. Desde hace más de 30 años vivo de la tecnología, y la tecnología vive conmigo. Específicamente, la relacionada con la ciencia (en concreto, la astrofísica). También divulgo a ratos, aunque me da pereza (ahora todo el mundo sabe de todo, y ya ni siquiera hace falta ser persona para eso. Eso, y la Wikipedia que ya está muerta). Y leo y escribo, por ese orden. Pongo esta tontería porque lo primero ya no es relevante para lo segundo, pero de eso ya tendré tiempo de hablar (entiéndase: la prostitución editorial, y soy fino en el término). De eso tratará este blog. De contar cosas que me pasan o que se me pasan -por la cabeza-. De lo que fue, lo que es y lo que será. De atravesar la temible barrera de las seis decenas. Y subiendo.
Todo esto, supuestamente, si los motores de búsqueda tienen a bien acercarme a ti. Cosa muy, muy complicada. También hablaré de eso.
Si no me aburro antes, cosa habitual.
Por último, hablaré de proyectos. Principalmente literarios, pero no solo. Pasados, presentes y futuros. Que de todo hay. Tanto exitosos como clamorosos fracasos. Y ahora, a los 60, con casi todo en contra y cual Quijote de pacotilla, me estamparé contra los molinos que ahora se han dado en llamar algoritmos.
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