Novela busca editorial de fundamento

Sí. Ya lo sé.

Lo normal es que un autor busque editorial (o, si ya la tiene, ésta le solicite material nuevo para evaluarlo). En las entradas anteriores ya conté con bastante detalle la situación actual. Al menos MI situación actual. Rebasado un cierto nivel en el número de libros publicados en diversas formas —la mayor parte remunerados y que, en ningún caso, han generado pérdidas— y, sobre todo, rebasada una edad —60— y un considerable gasto en tiempo y ofrecimientos sin respuesta, mi propuesta de hoy es hacer las cosas al revés.

No. No es querer hacer las cosas mal, sino hacerlas diferentes. Me explico. Tras ¿15, 20? intentos infructuosos de contactos con editoriales de todos los tamaños y colores, y con solo el silencio administrativo como respuesta —ni siquiera una lectura, una impresión, una petición de manuscrito—, voy a hacer publicidad aquí. Cosa que, por otra parte, no augura nada especialmente alentador, puesto que esto es un blog nuevo, soy casi transparente a las redes sociales y el eco que obtenga sea probablemente de cero coma algo, expresión muy del tiempo actual que los jóvenes nos han robado a los de números.

Pero algo había que hacer. Obviamente, no estoy en la tesitura de subir videos de Tik-Tok, historias de Instagram o empapelados de muro de Facebook. Es lo que se lleva ahora y bien que detesto esas exhibiciones patéticas de manejo de editores gráficos y de video con el consiguiente perjuicio de la habilidad narrativa. O de la vergüenza mínima para empezar una carrera, aunque sea como aficionados. No sé ni quiero hacer campañas publicitarias ni molestar (más) a mis amigos y lectores de siempre. Tengo que decir al respecto que algunos de ellos me siguen escribiendo con la lejana esperanza de que siga publicando. A estos les animo en todo y, si puedo, les pido que trabajen para mí de revisores de gorra. Lo que unos cuantos hacen de buena gana, y bien que les agradezco la tarea y los consejos que me dan. Así que Yolanda, Paco, César, y muchos otros tienen aquí un modesto reconocimiento —a la espera de la edición, si es que se lleva a cabo algún día—.

En resumen. Ahora voy a cortar y pegar la sinopsis de mi última novela, a la que he titulado La Clave de los Cielos. La avala mi paciencia —hace unos dos años que la di por revisada y terminada, salvo detalles menores que se pulen en los procesos de edición—, los beta-revisores (ciegos, en el sentido de que a casi ninguno conozco en persona), y un Informe Técnico de Lectura (muy) positivo —aunque ya dudo de que esto sirva de algo salvo para diversificar el negocio de las Agencias Literarias, que ven constantemente rechazadas la mayor parte de sus propuestas por las editoriales de los dos grandes grupos con los que sobreviven—. Si, por un azar del destino, llegas hasta aquí y se te ocurre algo al respecto, o eres socio, dueño o consejero de una editorial sin prejuicios y con buenas intenciones, ya sabes que a través de este blog puedes encontrarme.

Adorno la sinopsis con una bonita portada generada por una IA. Es la única cosa generada por IA en relación con la novela, faltaría más.


Sinopsis:

Un profesor de universidad recorre el camino de Santiago huyendo de sus problemas personales. En Burgos conoce a Laura, una guía turística que trabaja en su tesis doctoral sobre el legado cultural y científico de Alfonso X. Juntos comienzan a indagar en la desconocida vida de Constanza, una de las hijas del rey sabio, encerrada desde niña para ser monja en el monasterio de las Huelgas. En paralelo, la narración nos traslada a finales del siglo XIII, a los años en los que Constanza vivió y trabajó estudiando los cielos para su padre. Las extrañas cartas cifradas entre padre e hija llaman la atención de los protagonistas.

La clave de los cielos es una novela de trama histórica, pero también de reconocimiento al esfuerzo anónimo de aquellos que no salen en los libros de Historia, en no pocos casos mujeres. El argumento entremezcla igualmente elementos de intriga, con una referencia especial a un famoso manuscrito auténtico, libro escrito en lenguaje desconocido y al que la actual inteligencia artificial busca hoy en día algún sentido con más afán que nunca.

Ambientación de la novela:

La clave de los cielos está escrita en un formato doble, alternándose la parte histórica que sucede en la Castilla del siglo XIII con la narración en primera persona de Alfonso, profesor de astronomía que recorre el camino de Santiago. Las dos partes se complementan, dando al lector la información necesaria en una para la comprensión de la otra, lo que confiere al relato una mayor agilidad y estructura, especialmente en aquellos pasajes que pudieran resultar más áridos como los puramente históricos o los científicos. La novela juega con la ficción mezclada con la realidad, puesto que todos los personajes históricos son auténticos. También lo es el llamado Manuscrito Voynich (*), cuyo significado permanece en la actualidad todavía oculto, a pesar de los muchos intentos para su traducción, lo que le han otorgado una merecida fama.

(*) Nota del autor: Sí, es otra novela con el Manuscrito Voynich. La mejor, quizás. A petición del respetable. No habrá más, prometido.

 

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