Horizontes de la Civilización (ensayo - reseña)
Si eres tú de los pocos que han leído la última entrada de este blog, quizá terminaras preguntándote por esa excepción a la poca y, tal vez, floja literatura de divulgación científica en castellano que tenemos de un tiempo a esta parte. El encabezado despeja la duda: se trata del ensayo de Héctor Socas editado por Planeta que lleva por título Horizontes de la Civilización. Antes de empezar, conviene hacer una aclaración: nada que ver con el reciente libro de casi igual título de James Poskett —Horizontes—, volumen en muy opinión muy sobrevalorado y en el que el autor pretendía revisitar la ciencia moderna —qué pesadez con reinterpretarlo todo— rastreando contribuciones científicas de Asia, América y África que habrían estado calculadamente ocultas por la ciencia oficial europea. Este comentario jocoso es de mi cosecha y para nada tiene que ver con el libro de Héctor Socas (HS, en adelante).
Confieso que encontrarme con este ensayo de HS —con el añadido en la portada al título de: "Una mirada optimista al futuro de nuestra especie"— me produjo sensaciones encontradas. Por un lado, conozco obviamente al autor —compañero en el IAC, además de amigo— y eso juega a favor de una lectura complaciente. Por otra, cuando le eché un primer vistazo en la librería, justo antes de comprarlo, constaté no solo que era extrañamente corto para lo que es habitual en este género —menos de 300 páginas, muy raro para alguien con el don de la locuacidad como es HS—, sino que además la única fórmula que contiene, tenía que ser, precisamente, la seudo-ecuación de Drake. Fórmula que no me resulta especialmente sugerente por su enorme grado de subjetividad (y mi natural escepticismo). Como conozco a HS, y sus propias e inteligentes contribuciones a la búsqueda SETI, le concedí el beneficio de la duda. Sin embargo, y antes de comenzar la lectura crítica, leí un par de reseñas en las redes sociales: Sagan por aquí, Sagan por allá. Buf, no por favor. ¡Hagamos divulgación sin nombrar a Carl Sagan por una vez! Seamos originales, aunque cueste.
Lo que acabo de escribir puede sonar a herejía. Hace poco leí el acertado comentario en redes de un amigo que se expresaba más o menos en estos términos: "Todos los libros de divulgación ahora cuentan lo mismo, de una u otra forma". ¿Habría HS caído en ese error y, por devoción o compromiso, volver a pisar ese camino tan trillado? Por fortuna, la respuesta es no. Ni de lejos. No sé si HS ha conseguido publicar esta pequeña joya por su bien ganado prestigio —su podcast Coffee Break 'C&B', supera de largo los 500 programas, grabándose de forma ininterrumpida desde 2015— o por alguna extraña conjunción planetaria afortunada (valga el juego de palabras con su editorial), pero lo cierto es que ha llegado. Y creo que ha llegado para quedarse.
Por suerte, este Horizontes no cuenta lo mismo que los demás libros. Y, como adivinándome el pensamiento, lo hace abordando temas complicados —allá donde los divulgadores paracaidistas no pueden llegar, por pereza o desconocimiento— con sus implicaciones tanto científicas, como técnicas y, sobre todo, éticas. Con un trasfondo humanista que resulta especialmente chocante para el lector: aunque parezca lo contrario, nuestro mundo actual es el mejor que podíamos tener a estas alturas y, probablemente y a poco que nos esforcemos, todo irá si cabe a mejor. HS se explica con claridad meridiana (quien escuche habitualmente C&B sabrá de lo cierto de esta afirmación) y, esta vez, lo hace por escrito. Vayamos entonces con un somero repaso al contenido del libro (sin spoiler):
HS comienza con El despertar del Cosmos. Sí, suena mucho a Sagan, pero no lo es. Es una excelente introducción a lo que viene a continuación: la Inteligencia Artificial (capítulos 2 y 3). Si nunca te la han explicado bien —seguro que no— aquí tienes tu oportunidad de saber qué y cómo, cuánto, dónde y cuándo. Y lo que se nos viene encima, que no tiene por qué ser malo necesariamente. Conceptos como determinismo y libre albedrío salpican sus páginas, y cada párrafo te hace reflexionar sobre sus múltiples aplicaciones. El siguiente capítulo se dedica a la energía —fisión y, sobre todo, fusión como claves futuras—, y el quinto nos traslada al presente y futuro de la bio-ingeniería y la neurociencia. Tan complejas como apasionantes. El libro tardea con los capítulos más "astrofísicos": la (posible y futura) colonización del espacio y las inevitables reflexiones acerca del "¿Estamos Solos?". Justo con este asunto comencé el comentario. Aunque HS no es tan escéptico como yo respecto a esta cuestión, sí es realista al respecto. Y optimista, como ha quedado claro. Su ensayo termina, tal vez, con el capítulo menos científico y más subjetivo —y, en mi opinión, el más discutible— acerca de nuestro futuro como sociedad: el sueño político de HS resulta tan bien elaborado como ingenuo, pero hay que leerlo para darse cuenta de sus pros y sus contras. Y sus siempre certeras argumentaciones.En resumen, un libro sin apenas desperdicio. Salvo los chistes malos que suelen aparecer como notas al pie. Ignoro si HS ha tenido algún revisor escrupuloso pero, al menos a mí, me recomendaron quitar unas cuantas alusiones punzantes hacia los ecologistas cuando escribí Estrellas por un tubo. Hice caso, porque a veces es conveniente mirar con ojos expertos en lugar de con los propios. No todo iba a ser perfecto.

Me entró ganas de comprarlo
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